Una explosión sacudió el lunes por la noche la refinería de Valero Energy Corporation en Port Arthur, Texas — la mayor instalación de la compañía en el país — y forzó el cierre completo de una planta que constituye un eslabón crítico de la cadena de suministro de combustible de los Estados Unidos, precisamente cuando la guerra en Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz someten los mercados energéticos globales a la mayor perturbación en más de medio siglo.

La detonación se produjo aproximadamente a las 7:30 de la noche, hora central, según Reuters, en la unidad de hidrotratamiento de diésel 243, una instalación con capacidad de procesamiento de 47.000 barriles diarios que emplea hidrógeno para eliminar el azufre de los combustibles y cumplir con la normativa ambiental federal. Según fuentes citadas por Reuters, la explosión pudo escucharse hasta a once millas de distancia. Columnas densas de humo negro se elevaron sobre la costa del Golfo de Texas mientras las llamas devoraban la estructura dañada.

Valero Energy Corp ha procedido al cierre total de la refinería, que según Reuters procesa 380.000 barriles diarios de petróleo. Según la página web de la compañía, citada tanto por la Associated Press como por Fox Business, la planta emplea a unas 770 personas y procesa crudo pesado y ácido para convertirlo en gasolina, diésel y combustible de aviación. El sitio web de Valero cifra la capacidad de procesamiento en unos 435.000 barriles diarios, aunque Reuters sitúa la cifra operativa en 380.000.

La alcaldesa de Port Arthur, Charlotte M. Moses, confirmó que no hubo víctimas mortales. “There’s been an explosion, yes, but we’re OK; everybody’s OK,” declaró Moses, según NBC News, citando información de la Associated Press. En un comunicado, Valero indicó que todo el personal había sido localizado y que el equipo de respuesta de emergencia de la empresa coordinaba acciones con las autoridades locales.

La sheriff del condado de Jefferson, Zena Stephens, emitió una orden de resguardo en lugar para los residentes del lado oeste de Port Arthur, Sabine Pass y Pleasure Island. Según 12News de Beaumont, la orden se mantuvo durante casi doce horas antes de ser levantada por el juez del condado de Jefferson, Jeff Branick, alrededor de las 5:30 de la madrugada del martes, una vez que los equipos de emergencia confirmaron la extinción del incendio. Las autopistas estatales 82 y 87, que circundan la refinería, fueron cerradas como medida de precaución.

La Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ) desplegó coordinadores de respuesta de emergencia y personal regional con equipos móviles de monitoreo de calidad del aire, según confirmó la portavoz de la agencia, Laura Lopez, a FOX 26 Houston. El Departamento de Bomberos de Port Arthur envió dos unidades y un equipo de materiales peligrosos, informó el jefe interino Louie Havens a 12News. El Departamento de Bomberos de Beaumont y la Oficina del Sheriff del condado de Jefferson prestaron asistencia adicional.

Según The Week, que citó fuentes de Bloomberg, el incendio duró aproximadamente cinco horas y causó daños severos a la unidad de hidrotratamiento de diésel. Fuentes familiarizadas con las operaciones indicaron a Reuters que la refinería perdió su suministro de agua y vapor mientras los bomberos combatían las llamas, una circunstancia que complicó las labores de extinción y que contribuyó a la decisión de cerrar por completo la instalación.

La sheriff Stephens declaró a KFDM y FOX Beaumont que la explosión fue probablemente causada por un calentador industrial, aunque la causa definitiva permanece bajo investigación. El representante estatal Christian Manuel informó en redes sociales que la TCEQ se encontraba en el lugar con equipos de monitoreo y trabajaba junto a socios locales y estatales en el puesto de mando del incidente.

La paralización de esta planta no ocurre en un vacío. Se inscribe en un momento de extraordinaria fragilidad para los mercados energéticos mundiales y, más concretamente, para el bolsillo del consumidor estadounidense. Según OilPrice.com, la explosión ha cerrado una instalación clave del sistema de combustible de los Estados Unidos, intensificando las preocupaciones de suministro y añadiendo presión alcista a precios de diésel y gasolina ya en ascenso.

El contexto es implacable. Según datos de AAA citados por OilPrice.com, el promedio nacional de gasolina se situaba el lunes en 3,956 dólares por galón, mientras el diésel alcanzaba los 5,285 dólares por galón. Hace un año, esas cifras eran de 3,126 y 3,597 dólares respectivamente. Según Fox Business, citando también datos de AAA, el promedio nacional ha subido 1,02 dólares por galón en apenas un mes. The Hill informó que el martes por la mañana la media nacional ya tocaba los 3,98 dólares.

La escalada de precios está directamente vinculada a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, y al consiguiente cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Según Al Jazeera, el crudo Brent de referencia internacional se ha disparado hasta cerca de 120 dólares por barril, acercándose a su máximo histórico de 147 dólares registrado en julio de 2008. The Hill señaló que el martes por la mañana el West Texas Intermediate rondaba los 92 dólares por barril y el Brent se aproximaba a los 103 dólares.

La refinería de Port Arthur es un activo estratégico de primer orden dentro de la infraestructura energética de los Estados Unidos. Según la propia página web de Valero, la instalación fue adquirida por la compañía en 2005, y desde entonces se han invertido más de 3.000 millones de dólares en proyectos ambientales y ampliaciones de capacidad. Es colindante con la planta de Diamond Green Diesel, una empresa conjunta de Valero y Darling Ingredients que produce diésel renovable.

OilPrice.com subrayó que un precio elevado del diésel resulta especialmente preocupante al comienzo de la temporada de siembra para los agricultores del hemisferio norte, ya que el encarecimiento del diésel eventualmente eleva el precio de todos los bienes, y de manera más notable, el de los alimentos. Según NPR, el diésel se situaba ya justo por debajo de los cinco dólares por galón a mediados de marzo, con un incremento de 1,34 dólares respecto al mes anterior.

La combinación de la perturbación geopolítica en el Golfo Pérsico y la salida de operación de una de las mayores refinerías del país plantea un desafío directo a la seguridad energética del pueblo estadounidense. Patrick De Haan, analista jefe de petróleo en GasBuddy, señaló en la red social X, según recogió Newsweek, que la refinería de Valero de 435.000 barriles diarios en Port Arthur fue alcanzada por un incendio y algunos reportes de una explosión, advirtiendo que interrupciones como esta son infrecuentes pero ocurren.

Valero Energy Corporation no ha publicado hasta el momento un cronograma para el reinicio de operaciones. La evaluación de daños y la verificación de seguridad ambiental precederán cualquier decisión de restaurar la producción. Mientras tanto, cada barril que no sale de Port Arthur es un barril que no llega a las estaciones de servicio, a las pistas de aterrizaje ni a los motores diésel que mueven la economía de la república.