A veinticinco horas y treinta y siete minutos del despegue que sacudió la costa atlántica de Florida, la cápsula Orion orbita la Tierra en una elipse alta y silenciosa, y dentro de ella cuatro seres humanos esperan la orden que los enviará más lejos de este planeta que cualquier persona viva haya viajado jamás. Según informa Space.com, la maniobra de inyección translunar — el encendido del motor principal del módulo de servicio europeo de Orion, conocida por sus siglas inglesas como TLI burn — está programada para esta noche a las 8:12 p.m. EDT, y constituye, en palabras de la propia NASA, la última gran ignición motriz de toda la misión Artemis II.
Es, también, el punto sin retorno. «Once we commit to TLI, they have to function», declaró Norm Knight, director de la Dirección de Operaciones de Vuelo de la NASA, durante la conferencia de prensa posterior al lanzamiento del miércoles, según recogieron tanto Space.com como NBC News. Los controladores de vuelo del Centro Espacial Johnson de Houston se reunirán hoy antes de autorizar el encendido para verificar que los sistemas de soporte vital, las comunicaciones de espacio profundo y la integridad estructural de la nave —bautizada «Integrity» por su tripulación— funcionan dentro de los parámetros exigidos para una travesía de cuatro días hasta la cara oculta de la Luna.
El cohete Space Launch System de la NASA despegó el miércoles 1 de abril de 2026 a las 6:35 p.m. EDT desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida, según confirmó la propia agencia en su blog de actualizaciones de misión. Aquella rampa, construida en la década de 1960 para el programa Apolo y que ha visto sesenta lanzamientos entre los vehículos Saturn V, el transbordador espacial y ahora el SLS, volvió a estremecerse bajo 8,8 millones de libras de empuje combinado generado por los dos propulsores sólidos y los cuatro motores RS-25 de la etapa central, según el registro oficial de NASA.
A bordo de la cápsula Orion viajan el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, este último astronauta de la Agencia Espacial Canadiense. Según NBC News, Koch posee el récord de la estancia individual más prolongada de una mujer en el espacio — 328 días — y se convertirá en la primera mujer en viajar hacia la Luna; Glover será la primera persona de color en hacerlo; y Hansen será el primer ciudadano no estadounidense en emprender el viaje lunar, como confirmaron múltiples fuentes, entre ellas PBS y el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian.
Las primeras horas de la misión transcurrieron con una precisión que los ingenieros de vuelo difícilmente habrían superado en simulador. CBS News informó que aproximadamente cuarenta y nueve minutos después del despegue, la etapa superior del cohete — la llamada etapa de propulsión criogénica provisional, o ICPS — encendió su motor RL10 para elevar la nave a una órbita elíptica terrestre. Una segunda ignición, según la NASA, elevó el apogeo de esa órbita a unas 43.760 millas de la Tierra, más alto de lo que ningún astronauta había volado desde el último vuelo del Apolo en 1972.
Tras esas maniobras orbitales, la tripulación ejecutó con éxito la demostración de operaciones de proximidad, uno de los objetivos tempranos más relevantes de la misión. Según el blog oficial de la NASA, la tripulación guió la nave Orion durante aproximadamente setenta minutos a través de una serie de acercamientos y retiradas controladas, utilizando la etapa ICPS separada como blanco de referencia. El piloto Victor Glover tomó los mandos manuales de la nave, según Space.com, y maniobró a unos treinta pies de la etapa agotada. Astronomy.com recogió el comentario de Glover a Houston: «Nice flying with you, Houston. Nice vehicle.»
El episodio no estuvo exento de incidentes menores. Según informó el blog de misiones de la NASA, la tripulación reportó un indicador de fallo intermitente en el sistema de aseo de Orion antes de la maniobra de elevación del apogeo. Los equipos de control de misión en Houston trabajaron con la tripulación para diagnosticar y resolver la avería — atribuida a un problema con un ventilador —, restaurando la funcionalidad normal del sistema. Space.com también confirmó que la especialista de misión Christina Koch colaboró con los controladores de vuelo terrestres en la solución del problema.
Hubo también una breve pérdida de comunicaciones de audio y vídeo entre la nave y el centro de control durante las maniobras orbitales iniciales, según reportó Hackaday citando fuentes de la NASA. El enlace de telemetría, sin embargo, se mantuvo operativo durante todo el episodio, permitiendo a los ingenieros confirmar que la nave operaba con normalidad. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, declaró en la conferencia de prensa posterior al lanzamiento que los ingenieros no consideraban la anomalía un problema crítico, según recogió Astronomy.com.
Si el encendido de esta noche se ejecuta según lo previsto, el motor principal del módulo de servicio europeo de Orion arderá durante aproximadamente seis minutos, según precisó la NASA en su comunicado oficial de lanzamiento, incrementando la velocidad de la nave en unas 900 millas por hora — lo suficiente para arrancarla de la gravitación terrestre e insertarla en una trayectoria de retorno libre. Esa trayectoria, en forma de ocho, aprovechará la gravedad lunar para curvar la senda de la nave de regreso hacia la Tierra. CBS News informó que se trata esencialmente de una maniobra que, aunque se produce apenas en el segundo día de vuelo, cumple simultáneamente la función de encendido de desorbitación para el regreso final.
El sobrevuelo lunar está previsto para el lunes 6 de abril, según la cronología publicada por Scientific American y confirmada por NBC News. La cápsula Orion pasará a unas 4.100 millas de la cara oculta de la Luna, según ABC News, y en su punto más distante de la Tierra alcanzará las 252.000 millas, rompiendo potencialmente el récord establecido por la tripulación del Apolo 13 en 1970, como señalaron CBS News y el sitio oficial de la NASA. Desde esa posición, los astronautas podrán observar regiones del hemisferio oculto que ningún ser humano ha contemplado directamente con sus propios ojos.
El amerizaje en el Océano Pacífico está programado para el 10 de abril, completando una misión de aproximadamente nueve días y medio, según informó CBS News. Houston Public Media confirmó que el Centro Espacial Johnson gestiona la práctica totalidad de las operaciones de la misión hasta el momento del regreso de la nave a la atmósfera terrestre.
La misión Artemis II no alunizará ni entrará en órbita lunar, como precisaron múltiples fuentes, entre ellas la propia NASA y CBS News. Su propósito es verificar que todos los sistemas de la nave Orion — soporte vital, comunicaciones en espacio profundo, protección contra la radiación y capacidad de navegación manual — funcionan con tripulación humana a bordo, sentando las bases para misiones posteriores que sí depositarán astronautas sobre la superficie selenita. Según ABC News, la NASA prevé el primer alunizaje tripulado del programa Artemis para 2028, en la misión Artemis IV.
El programa Artemis, heredero directo del mandato de exploración lunar renovado bajo sucesivas administraciones, lleva consigo además cuatro satélites en miniatura — CubeSats — desarrollados por naciones signatarias de los Acuerdos Artemis: Alemania, Argentina, Corea del Sur y Arabia Saudí, según detalló Astronomy.com. Estos instrumentos, del tamaño de una caja de zapatos, realizarán experimentos sobre radiación espacial, campos magnéticos y el rendimiento de componentes electrónicos en el entorno lunar, extendiendo así el alcance científico de la misión más allá de la cápsula tripulada.
Mientras la noche cae sobre Houston y los controladores de vuelo revisan las listas finales de verificación, la cápsula Integrity traza su órbita alta sobre la Tierra con cuatro ciudadanos del mundo libre a bordo — tres estadounidenses y un canadiense, compañeros de armas en la arquitectura de exploración espacial más ambiciosa emprendida por la república americana desde que Eugene Cernan pisó por última vez el regolito lunar en diciembre de 1972. El encendido de esta noche, si se autoriza, inaugurará formalmente el regreso de la humanidad a las cercanías de la Luna, y con él, la confirmación de que los Estados Unidos mantienen intacta su primacía en la frontera más exigente de la empresa humana.