Apollo Global Management, la firma de inversiones alternativas que gestiona más de 930.000 millones de dólares en activos, anunció el lunes que limitará las redenciones en su fondo de crédito privado insignia, Apollo Debt Solutions, después de que los inversores solicitaran retirar aproximadamente el 11,2% de las acciones en circulación durante el primer trimestre de 2026 — más del doble del tope trimestral del 5% que la compañía está dispuesta a honrar. La decisión convierte a Apollo en el último de los grandes gestores de activos alternativos de Wall Street en activar restricciones de liquidez en un trimestre que ha sacudido los cimientos del mercado de crédito privado de 1,8 billones de dólares.

Según una presentación regulatoria ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos reportada por Reuters, el fondo — estructurado como una sociedad de desarrollo empresarial (BDC, por sus siglas en inglés) con un valor neto de activos de aproximadamente 14.500 millones de dólares dentro de una cartera de 25.000 millones — cumplirá con las solicitudes de reembolso únicamente hasta el 5% de las acciones en circulación, lo que equivale a unos 730 millones de dólares. Cada inversor que solicitó redimir participaciones recibirá apenas el 45% del capital requerido, según informó la agencia.

En una carta dirigida a los accionistas incluida en la presentación regulatoria, Apollo reconoció sin ambages el deterioro del entorno: “The start of 2026 has brought heightened market volatility and increased scrutiny to private credit as an asset class,” declaró la firma, según recogen Reuters y Nikkei Asia. La compañía explicó que los topes del 5% sobre la liquidez trimestral constituyen “an intentional feature of non-traded BDCs” y que la estructura del fondo presupone un compromiso de inversión de cinco años.

La reacción del mercado fue inmediata. Las acciones de Apollo, cotizadas en la Bolsa de Nueva York bajo el símbolo APO, cayeron más de un 2,6% en operaciones fuera de horario tras el anuncio, según Reuters. El título acumula pérdidas superiores al 23% en lo que va de 2026, una trayectoria descendente que refleja la erosión generalizada de confianza en el sector de gestión alternativa de activos. A mediados de marzo, la acción cotizaba en un rango entre 113 y 126 dólares, según datos financieros publicados por múltiples fuentes.

Lo que distingue la decisión de Apollo de las adoptadas por algunos de sus competidores directos es la rigidez de su tope. Mientras que Blackstone y Blue Owl han optado por recomprar más del 5% habitual en meses recientes, según señaló Reuters, Apollo se atuvo estrictamente a su límite contractual. Blackstone, por su parte, elevó el tope de redención de su fondo insignia BCRED — un vehículo de 82.000 millones de dólares que recibió solicitudes de retiro por 3.700 millones, equivalentes al 7,9% de sus activos — hasta el 7%, e inyectó 400 millones de dólares de capital propio junto con inversiones de empleados para satisfacer el cien por cien de las solicitudes, según informó Reuters.

La oleada de retiros no se circunscribe a Apollo ni a Blackstone. Según el Financial Times, citado por múltiples fuentes analíticas, los principales gestores de crédito privado — entre ellos BlackRock, Morgan Stanley y Cliffwater — han recibido colectivamente más de 10.100 millones de dólares en solicitudes de reembolso durante el primer trimestre de 2026, satisfaciendo aproximadamente el 70% de esa demanda. BlackRock, cuyo fondo de préstamos corporativos HPS de 26.000 millones de dólares registró solicitudes de retiro del 9,3% de sus activos, se vio obligado a aplicar medidas de asignación proporcional por primera vez desde la creación del vehículo, según reportó U.S. News citando a Reuters.

La magnitud del fenómeno ha generado proyecciones sombrías. Analistas de Goldman Sachs estiman que el sector de crédito privado orientado al inversor minorista podría desprenderse de entre 45.000 y 70.000 millones de dólares en activos durante los próximos dos años, revirtiendo un crecimiento explosivo que llevó los activos de fondos de crédito minorista de 34.000 millones a finales de 2021 a 222.000 millones al cierre de 2025, según datos recogidos por Ryxel.

El detonante principal de esta crisis de confianza reside en la exposición del crédito privado a empresas de software cuyo modelo de negocio enfrenta la amenaza de la disrupción por inteligencia artificial. Según Fitch, la tasa de impago del crédito privado estadounidense alcanzó el 5,8% en el año transcurrido hasta enero de 2026 — la más elevada desde que el índice se inauguró en agosto de 2024 —, con once eventos de impago registrados solo en febrero, casi el doble del promedio mensual de 2025, según informó The Street citando a Funds Society. UBS ha advertido, según Bloomberg, que en un escenario de disrupción severa por inteligencia artificial, la tasa de impago podría dispararse hasta el 13%, el doble del pronóstico de estrés para préstamos apalancados.

Apollo ha intentado diferenciarse de sus competidores en este terreno. La presentación regulatoria del lunes afirmó que la firma ha construido deliberadamente carteras con menor exposición al sector de software: “Apollo has consciously chosen to create portfolios that are underweight software exposure relative to the broader private credit markets,” declaró el documento, según Reuters. El director ejecutivo de Apollo, Marc Rowan, amplificó este argumento en una conferencia a principios de mes: “If 30% of your portfolio is in one industry and that one industry is being impacted by technology, you have not been a good risk manager,” declaró Rowan, según reportó Business Insider.

A pesar de las restricciones de salida, los flujos de entrada al fondo no se han detenido por completo. Apollo informó que las suscripciones brutas de capital nuevo en Apollo Debt Solutions totalizaron aproximadamente 724 millones de dólares durante el primer trimestre, según una declaración proporcionada al medio australiano Investor Daily. Con 730 millones en reembolsos honrados y 724 millones en entradas, la firma anticipa que los flujos netos del fondo serán aproximadamente planos para el trimestre.

El castigo bursátil al sector de gestión alternativa ha sido devastador en su amplitud. Blackstone, KKR, Blue Owl y Ares han registrado caídas del 25% o más en lo que va de año, borrando más de 100.000 millones de dólares en capitalización de mercado combinada, según Ryxel. La vulnerabilidad es particularmente aguda para firmas con elevada exposición a fondos minoristas: el fondo de deuda BCRED de Blackstone, con 48.000 millones en activos, genera aproximadamente el 13% de los ingresos totales por comisiones de la firma, mientras que Blue Owl deriva el 21% de sus ganancias relacionadas con comisiones de inversores individuales de alto patrimonio, según la misma fuente.

La cuestión que ahora ocupa a los mercados de capital estadounidenses no es si los mecanismos de restricción funcionan — están diseñados precisamente para operar bajo estas condiciones — sino si la activación simultánea de estos mecanismos en múltiples firmas de primer orden constituye un episodio de estrés acotado o el preludio de una dislocación más profunda en un segmento que se ha convertido en pilar del sistema crediticio estadounidense. Apollo gestiona casi un billón de dólares en activos y se aproxima a cruzar ese umbral simbólico a mediados de 2026. Su fondo de crédito privado presta predominantemente a grandes prestatarios corporativos con balances sólidos, una concentración que la firma ha presentado como escudo frente a la volatilidad. La fortaleza de esa tesis se pondrá a prueba en los trimestres venideros, a medida que el mercado determine si la disciplina de los topes de liquidez preserva valor o simplemente aplaza un ajuste de cuentas.