La maquinaria legislativa del Senado de los Estados Unidos mostró el lunes por la noche las primeras señales inequívocas de movimiento tras casi seis semanas de parálisis en torno al financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional. Un grupo reducido de senadores republicanos se reunió con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca y regresó al Capitolio con lo que describieron como una solución viable: financiar la totalidad del DHS a excepción de las operaciones de expulsión de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas, cuyo presupuesto se aprobaría posteriormente mediante el proceso de reconciliación presupuestaria, que permite eludir el obstruccionismo demócrata con una mayoría simple de cincuenta votos.
La senadora Katie Britt, republicana por Alabama y presidenta del Subcomité de Apropiaciones de Seguridad Nacional, fue la primera en confirmar el avance. Preguntada por reporteros a su regreso al Capitolio sobre si los republicanos tenían una solución, respondió con una sola palabra: «We do», según informó la Associated Press. Britt añadió que trabajaría durante la noche para «hopefully we can figure out how to land this plane», según recogió Roll Call. La senadora, que lidera las negociaciones republicanas en materia de apropiaciones para el DHS, declinó ofrecer detalles adicionales y remitió a la cúpula de la mayoría para cualquier anuncio formal.
La reunión en la Casa Blanca, de aproximadamente dos horas de duración según The Hill, congregó a Britt junto con los senadores Lindsey Graham, de Carolina del Sur; Steve Daines, de Montana; y Bernie Moreno, de Ohio, todos ellos con relaciones sólidas con el presidente. Por la parte de la administración, según fuentes citadas por The Hill, asistieron el zar de fronteras Tom Homan, el jefe de gabinete adjunto Stephen Miller y el recién confirmado secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.
El optimismo cauto trascendió con rapidez a los pasillos del Capitolio. La presidenta del Comité de Apropiaciones del Senado, Susan Collins, republicana por Maine, declaró: «I’m more optimistic that by the end of the week, we will fund the Department of Homeland Security», según reportaron tanto Roll Call como CBS News. El líder de la mayoría, John Thune, quien no participó en la reunión pero recibió un informe detallado de los asistentes, calificó las conversaciones de «very positive and productive, and hopefully headed in the right direction», según registró la Associated Press.
Desde el flanco demócrata, el líder de la minoría, Chuck Schumer, ofreció a los reporteros al abandonar el Capitolio a última hora de la noche una evaluación sobria pero significativa: «Both sides are working in a serious way», según recogió la Associated Press, en un tono que contrastaba marcadamente con las invectivas de las semanas precedentes. El senador Christopher Murphy, demócrata por Connecticut y principal voz de su partido en el subcomité de Seguridad Nacional, calificó la separación del financiamiento de ICE del resto del DHS como «the most likely path this week», según Roll Call.
El acuerdo emergente —que según la Associated Press y CBS News involucraría financiar la Administración de Seguridad del Transporte, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, la Guardia Costera y otras dependencias críticas, mientras se excluyen las operaciones de expulsión y deportación de ICE— representaría un giro estratégico notable para el presidente. Apenas veinticuatro horas antes de la reunión nocturna, Trump había exigido públicamente vincular cualquier acuerdo sobre el DHS a la aprobación de la SAVE America Act, la legislación de identificación de votantes que los demócratas rechazan de plano y que carece de los sesenta votos necesarios en el Senado.
Thune había calificado esa exigencia presidencial con una franqueza inusual. Según Bloomberg Government y NBC News, el líder de la mayoría declaró el lunes: «The idea that we would have to guarantee its passage in order to open up the government, I think you all know that’s not realistic.» La senadora Shelley Moore Capito, republicana por Virginia Occidental, secundó la posición de Thune al señalar, según Politico, que los republicanos carecían de sesenta votos para avanzar la SAVE Act.
Sin embargo, en la reunión nocturna los senadores lograron persuadir al presidente de que el financiamiento de ICE podría obtenerse por la vía de la reconciliación presupuestaria. El senador John Kennedy, republicano por Luisiana, confirmó a Roll Call que el senador Graham le transmitió que «the president’s OK with reconciliation», una postura que, de confirmarse, constituiría una nueva inflexión en la posición de Trump, quien durante el fin de semana había rechazado expresamente esa misma alternativa. Según fuentes familiarizadas con la reunión citadas por The Hill, los senadores también ofrecieron al presidente incluir elementos de la SAVE America Act en el futuro proyecto de ley de reconciliación, presentándolo como «a down payment on some of the SAVE America Act».
Las dimensiones del cierre parcial explican la urgencia con la que ambos partidos buscan ahora una salida. El Departamento de Seguridad Nacional permanece sin financiamiento desde el 14 de febrero, según han reportado múltiples agencias de noticias. Más de 400 agentes de la TSA han renunciado desde el inicio del cierre, según NBC News, y más de 100.000 empleados del DHS han dejado de percibir sus salarios, según la propia Casa Blanca. Las tasas de absentismo en la fuerza de seguridad aeroportuaria han superado el 50 por ciento en ciudades como Houston, según datos del propio DHS citados por Roll Call, generando colas de varias horas en aeropuertos de todo el país en plena temporada de viajes de primavera.
La propuesta que circula entre los negociadores contempla, según la Associated Press y CNN, separar del proyecto de apropiaciones del DHS una porción específica: la División de Operaciones de Expulsión y Deportación de ICE. El senador Angus King, independiente por Maine que vota con el caucus demócrata, confirmó esa lectura a CBS News, aunque advirtió que necesitaba «see exactly what that means» por escrito. La senadora demócrata Patty Murray, decana del Comité de Apropiaciones, fue aún más cauta: «I have not seen the language, and I don’t agree to anything till I see the language», según Roll Call.
Los senadores esperaban que los negociadores trabajasen durante toda la noche del lunes para redactar un texto legislativo formal, según la Associated Press, con el objetivo de presentar propuestas escritas a ambos caucus durante sus almuerzos semanales del martes. El senador Brian Schatz, demócrata por Hawái y miembro sénior del Comité de Apropiaciones, resumió la temperatura del momento con cautela constructiva: «I think it’s trending well, but obviously we need to land the paperwork», según Roll Call.
Varios obstáculos sustanciales persisten. En la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana es aún más estrecha, cualquier acuerdo del Senado requerirá una navegación política delicada. El presidente del Comité de Medios y Arbitrios, Jason Smith, republicano por Misuri, ha restado probabilidades a un segundo proyecto de reconciliación durante todo el año y declinó comentar el lunes, según Roll Call. Asimismo, los demócratas continúan demandando reformas estructurales en las prácticas de ICE, particularmente tras los tiroteos fatales de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis a principios de año, que han convertido las operaciones de la agencia en el eje del enfrentamiento político.
El Senado tiene previsto iniciar un receso de dos semanas por Semana Santa el sábado. Thune ha amenazado con cancelar esa pausa si no se alcanza un acuerdo sobre el DHS para entonces, una presión adicional que añade urgencia a las negociaciones de esta semana. La arquitectura del posible acuerdo —financiar las funciones esenciales de seguridad nacional que no generan controversia partidista, mientras se reserva la batalla por ICE para un proceso que los republicanos pueden ganar sin votos demócratas— refleja el tipo de pragmatismo legislativo que la república requiere cuando la seguridad interior y la credibilidad institucional del Congreso están simultáneamente en juego.