El Senado de los Estados Unidos confirmó el lunes por la noche al senador Markwayne Mullin como nuevo secretario de Seguridad Nacional, instalando al republicano de Oklahoma al frente del vasto aparato de protección de la patria en un momento de tensión presupuestaria sin precedentes y con la agencia sumida en un cierre parcial que alcanza su trigésimo octavo día. La votación, 54 a favor y 45 en contra, sitúa a Mullin como el segundo titular del Departamento de Seguridad Nacional durante la segunda administración Trump, en sustitución de Kristi Noem, según informaron NBC News, NPR y la Associated Press.

La confirmación, tramitada con celeridad extraordinaria — apenas cinco días transcurrieron entre la audiencia ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, celebrada el 18 de marzo, y la votación en el pleno —, refleja la urgencia con la que la administración y el liderazgo republicano en el Senado buscaron instalar una nueva dirección en un departamento asediado por múltiples frentes de crisis. Según The Hill, Mullin fue el primer nominado al gabinete en ser procesado con tal rapidez durante esta legislatura.

Dos senadores demócratas cruzaron las líneas partidistas para respaldar al nominado. John Fetterman, demócrata de Pensilvania, había señalado desde el principio su intención de votar a favor, según reportó ABC News. Martin Heinrich, demócrata de Nuevo México, ofreció un respaldo que pocos anticipaban. En un comunicado citado por NPR, Heinrich describió a Mullin como un amigo y afirmó que espera contar con un secretario que no reciba órdenes de Stephen Miller, el asesor adjunto de la Casa Blanca para política interior y seguridad nacional.

La nota discordante dentro de las filas republicanas provino del senador Rand Paul, de Kentucky, presidente del propio comité con jurisdicción sobre el Departamento de Seguridad Nacional. Paul votó en contra de Mullin tanto en comité como en el pleno, según confirmaron NBC News y CBS News. Durante la audiencia de confirmación, Paul confrontó al nominado por haberlo llamado públicamente una ‘serpiente’ y por haber manifestado que comprendía por qué un vecino lo agredió en 2017, un ataque que le dejó costillas fracturadas. Según The Hill, Paul cuestionó si alguien con ‘problemas de ira’ posee el temperamento adecuado para dirigir una agencia que ha enfrentado cuestionamientos severos sobre el uso de la fuerza por parte de sus agentes.

El senador Gary Peters, demócrata de Michigan y miembro de mayor rango de la minoría en el comité, también votó en contra. Según NPR, Peters declaró antes de la votación que Mullin no posee la experiencia ni el temperamento para dirigir el departamento, y señaló que el país necesita un secretario que no precipite juicios sin disponer de todos los hechos.

Mullin, de 48 años, llega al cargo con un perfil singular dentro del gabinete de Trump. Es miembro de la Nación Cherokee, el único nativo americano que servía en el Senado, según reportó NBC News. Antes de su carrera política, acumuló una fortuna mediante el negocio familiar de plomería en Westville, Oklahoma, y compitió como peleador profesional de artes marciales mixtas. Ganó un escaño en la Cámara de Representantes en 2012 y una década después obtuvo el asiento senatorial que dejó vacante Jim Inhofe mediante una elección especial. Su cercanía personal con el presidente Trump, forjada en parte en eventos de lucha libre, según reportó NBC News, fue un factor determinante en su designación.

La confirmación se produce mientras el Departamento de Seguridad Nacional opera bajo un cierre parcial que comenzó a las 12:01 de la madrugada del 14 de febrero, cuando el Congreso no logró renovar la financiación de la agencia, según documentó NPR. Es la tercera vez en el presente año fiscal que el departamento entra en cierre, un hecho sin precedentes para cualquier agencia federal, de acuerdo con Government Executive. Aproximadamente 100.000 de los más de 260.000 empleados del departamento trabajan sin remuneración, según datos citados por NPR y la Casa Blanca.

Las consecuencias del cierre son ya palpablemente visibles para millones de estadounidenses. Según ABC News, la tasa de ausencias entre oficiales de la Administración de Seguridad del Transporte alcanzó un récord del 11,76 por ciento el domingo. Más de 400 agentes de la TSA han renunciado desde que comenzó el cierre, informó NBC News. Los tiempos de espera en los controles de seguridad de los principales aeropuertos del país — Houston, Atlanta, Nueva York, Filadelfia, Nueva Orleans — superan con regularidad las dos horas, según reportes de múltiples medios. El presidente Trump anunció el fin de semana que enviaría agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas a los aeropuertos para asistir a los oficiales de la TSA, una medida que NBC News confirmó se ejecutó en al menos trece terminales aéreas el lunes.

El origen del cierre reside en la exigencia demócrata de reformas a las prácticas de aplicación migratoria del departamento, exigencia catalizada por los tiroteos mortales de dos ciudadanos estadounidenses durante operaciones de control migratorio en Minneapolis en enero. Renee Good, de 37 años, fue abatida por un agente de ICE el 7 de enero, y Alex Pretti, también de 37 años, enfermero de cuidados intensivos del sistema de hospitales de veteranos, fue abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza el 24 de enero, según documentaron extensamente la Associated Press, NBC News y ProPublica. Los demócratas exigen, entre otras medidas, que los agentes se identifiquen visiblemente, no usen máscaras, porten cámaras corporales y obtengan órdenes judiciales antes de ingresar a domicilios particulares, según informó PBS News.

El manejo de estos incidentes por parte de Noem precipitó su caída. Según NBC News, un funcionario de la administración atribuyó el despido a una acumulación de fallos de liderazgo que incluían la crisis de Minneapolis, una campaña publicitaria de 220 millones de dólares que la propia Noem protagonizaba, alegaciones sobre su vida personal y conflictos constantes con los jefes de otras agencias del departamento. La Casa Blanca negó que el presidente hubiera aprobado dicha campaña publicitaria, según informó NBC News, contradiciendo el testimonio que Noem ofreció ante el Comité Judicial del Senado.

En su audiencia de confirmación, Mullin procuró distanciarse del estilo de su predecesora. Según NPR, prometió un enfoque ‘algo más suave’ en materia migratoria y declaró que favorece el uso de órdenes judiciales para el ingreso a domicilios y establecimientos comerciales, salvo en casos de persecución activa. Esta posición representa una concesión potencial hacia los demócratas, que han demandado que el departamento reduzca su dependencia de las órdenes administrativas — aquellas que la propia agencia aprueba sin intervención de un juez — como condición para poner fin al cierre. Mullin también declaró que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias debe ser reestructurada, pero no eliminada, distanciándose así de propuestas que otros miembros de la administración han planteado.

Sin embargo, persisten interrogantes sustanciales. Según ABC News, Mullin eludió preguntas sobre si el expresidente Biden ganó las elecciones de 2020 y no descartó enviar agentes uniformados del DHS a los centros de votación durante las elecciones intermedias de noviembre. También respaldó la Ley SAVE America, que exigiría prueba de ciudadanía para votar. Sus viajes al extranjero no declarados durante su etapa como congresista suscitaron preguntas bipartidistas de Paul y Peters, según reportó NPR, y legisladores solicitaron una sesión informativa confidencial sobre el asunto.

Tom Homan, el llamado ‘zar de la frontera’ de la Casa Blanca, expresó su respaldo al nuevo secretario. Según ABC News, Homan declaró que Mullin es ‘el hombre adecuado, en el momento adecuado, para el trabajo adecuado’. Homan había asumido un papel de facto al frente de las operaciones migratorias tras la crisis de Minneapolis, cuando el presidente lo envió a Minnesota para sustituir la dirección de Noem, según reportó CBS News.

La confirmación de Mullin abre una vacante en el Senado que el gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, designó el martes para Alan Armstrong, presidente ejecutivo de Williams Companies, un ejecutivo del sector energético basado en Tulsa, según la Associated Press. Armstrong servirá de forma interina hasta que los votantes de Oklahoma elijan un reemplazo permanente en los comicios de noviembre, donde el congresista Kevin Hern, respaldado por Trump, es amplio favorito, según CBS News.

Mullin asumirá oficialmente el cargo el 31 de marzo, según informó la estación KGOU de Oklahoma. Su primer desafío será negociar la reapertura del departamento. Sin embargo, las perspectivas inmediatas de un acuerdo se oscurecieron el lunes cuando el presidente Trump instruyó a los republicanos del Senado a no alcanzar ningún pacto con los demócratas para financiar el DHS sin incluir la aprobación de la Ley SAVE America, según reportó NBC News. La Casa Blanca rechazó ese mismo día una solicitud de los demócratas para reunirse con Homan, según las mismas fuentes. CBS News informó el martes que un acuerdo emergente contempla financiar las agencias del departamento — TSA, FEMA, Guardacostas — excluyendo los fondos para las operaciones de deportación de ICE, que serían canalizados mediante el proceso de reconciliación presupuestaria.

La nación observa. Un departamento creado tras los atentados del 11 de septiembre para consolidar la defensa del territorio opera hoy con sus engranajes trabados, sus aeropuertos congestionados, sus agentes impagos y su liderazgo recién renovado. Mullin hereda no solo un cargo, sino una prueba: la de demostrar que la maquinaria de seguridad nacional de los Estados Unidos puede funcionar con eficacia, con disciplina y dentro de los límites que la ley impone, aun cuando la política amenaza con paralizarla.