Un misil balístico iraní cayó entre edificios de un barrio residencial de alto nivel en el centro de Tel Aviv la mañana del martes, abriendo un cráter en mitad de la calzada y destrozando la fachada de un bloque de viviendas en lo que constituye el impacto más destructivo sobre la principal metrópolis israelí en los últimos días del conflicto con Irán. Según NPR, que visitó el lugar del impacto, la policía israelí estima que la ojiva contenía aproximadamente cien kilogramos de explosivo. Los sistemas defensivos de Israel no lograron interceptar el proyectil.
Funcionarios sanitarios israelíes confirmaron, según informó NPR, que misiles iraníes alcanzaron al menos cuatro emplazamientos a lo largo del territorio israelí durante la jornada del martes, causando heridas a un mínimo de seis personas. El servicio de emergencias Magen David Adom, citado por The Jerusalem Post, detalló que al menos seis personas resultaron heridas por metralla en el área de Tel Aviv tras la intercepción parcial de un misil balístico iraní durante la mañana. The Times of Israel reportó que el alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, declaró ante la prensa en el lugar de los hechos que numerosas viviendas habían sufrido daños y que la evaluación completa de los perjuicios aún estaba en curso.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que Irán disparó misiles contra territorio israelí al menos en ocho ocasiones durante el martes, según NPR. El impacto devastador sobre Tel Aviv se produjo después de que Irán reanudara los ataques con misiles tras una pausa de once horas, según informó Haaretz, que tituló su cobertura señalando que Teherán había relanzado ataques con cadencia horaria. The Times of Israel precisó que las andanadas nocturnas del lunes al martes apuntaron contra el norte, el sur y el centro de Israel, obligando a millones de personas a correr repetidamente hacia los refugios antiaéreos.
La Autoridad de Bomberos y Rescate de Israel informó, según recogió The Jerusalem Post, que sus equipos fueron desplegados a Tel Aviv, donde sofocaron varios incendios de vehículos provocados por el impacto. El servicio indicó además que efectuó operaciones de búsqueda en un edificio dañado de la ciudad y localizó a civiles resguardados en un refugio dentro de otra estructura afectada. Las FDI desplegaron soldados de búsqueda y rescate del Comando del Frente Interior a los puntos de impacto reportados en el centro de Israel, según confirmó The Jerusalem Post.
La vulnerabilidad de las comunidades más desprotegidas del país quedó expuesta con crudeza durante la jornada. Según The Times of Israel, fragmentos de un misil interceptado impactaron una vivienda móvil en una comunidad beduina no reconocida del desierto del Néguev, hiriendo a cuatro personas: un hombre de unos cuarenta años en estado moderado, y tres personas con heridas leves, entre ellas dos bebés y una mujer de unos cuarenta años, según detalló el servicio Magen David Adom. Los heridos fueron evacuados al hospital Soroka de Beersheba, según Israel National News. Dado que muchas comunidades beduinas del Néguev carecen de reconocimiento estatal, la ausencia de refugios públicos y de habitaciones protegidas privadas deja a sus residentes particularmente expuestos al fuego de misiles.
Los ataques del martes se inscriben en una campaña de desgaste iraní que, según el centro de investigación Alma, ha producido un total de 337 oleadas de ataques contra Israel desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. Desde entonces, según las cifras acumuladas que recoge dicho centro, dieciocho civiles han muerto en territorio israelí y más de 4.713 personas han resultado heridas en diverso grado como consecuencia de impactos directos, escombros de interceptores y daños secundarios. Aproximadamente cinco mil israelíes han sido desplazados de sus hogares.
El ritmo de los ataques iraníes, no obstante, se ha reducido sustancialmente. The Times of Israel informó que las FDI declararon el lunes haber destruido o inutilizado aproximadamente 330 de los 470 lanzadores de misiles balísticos estimados de Irán, y que la cadencia de lanzamientos ha descendido de unos noventa misiles diarios al inicio de la guerra a unos diez en los últimos días. Las fuerzas aéreas israelíes continúan operaciones para localizar y neutralizar los aproximadamente 150 lanzadores restantes.
En el plano diplomático, las andanadas del martes se produjeron en un momento de máxima tensión entre la dinámica militar y las señales diplomáticas emitidas desde Washington. El presidente Donald Trump anunció el lunes el aplazamiento de su amenaza de atacar la infraestructura energética de Irán, concediendo un plazo hasta el 27 de marzo para alcanzar un acuerdo, y afirmó que las conversaciones con un alto funcionario iraní habían sido productivas. Un funcionario israelí confirmó a NPR que se estaban realizando preparativos para conversaciones en Pakistán esta semana, con intermediarios regionales como Egipto, Turquía y Pakistán transmitiendo mensajes entre las partes.
Teherán, sin embargo, rechazó de plano la caracterización estadounidense. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, calificó las declaraciones de Trump como noticias falsas destinadas a manipular los mercados financieros y petroleros. La Guardia Revolucionaria Islámica calificó al presidente estadounidense de engañoso, declarando, según NBC News, que el comportamiento contradictorio del presidente no les distraería del campo de batalla. Irán nombró el martes a Mohammad Bagher Zolghadr como nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, según informó Al Jazeera, en sustitución de Ali Larijani, asesinado por Israel.
El primer ministro Benjamin Netanyahu, por su parte, ofreció un declaración en vídeo la víspera del ataque, tras hablar por teléfono con Trump. Según múltiples medios, entre ellos The Jerusalem Post, The Manila Times citando a AFP y Xinhua, Netanyahu afirmó que Trump consideraba posible aprovechar los logros militares conjuntos para alcanzar un acuerdo que salvaguardara los intereses vitales de Israel. Su frase central fue inequívoca: protegeremos nuestros intereses vitales en toda circunstancia. Netanyahu subrayó que Israel continuaría golpeando simultáneamente en Irán y en el Líbano, aplastando el programa de misiles y el programa nuclear iraníes, e infligiendo daños severos a Hezbolá.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que Israel tomará el control de una zona de seguridad en el sur del Líbano hasta el río Litani, según recogió The Times of Israel, mientras las FDI ejecutaban ataques contra centros de mando de Hezbolá en Beirut. La decisión refleja la determinación de Jerusalén de abordar el frente libanés con la misma contundencia con que prosigue las operaciones sobre territorio iraní.
Para los intereses estratégicos de los Estados Unidos, la jornada del martes cristaliza la tensión central de esta guerra: la necesidad de mantener la presión militar que ha degradado drásticamente la capacidad balística y nuclear del régimen iraní, mientras se explora simultáneamente una salida diplomática que preserve las ganancias obtenidas. La campaña conjunta con Israel ha destruido la capacidad iraní de enriquecer uranio y fabricar misiles balísticos, según declaró Netanyahu la semana pasada, y ha eliminado a docenas de altos dirigentes del régimen, comenzando por el propio líder supremo Alí Jamenei el 28 de febrero. Los precios del petróleo, no obstante, volvieron a superar los cien dólares por barril el martes, según reportó NBC News, un recordatorio permanente de que el coste económico del conflicto se extiende mucho más allá de Oriente Medio.
Las imágenes de estelas de misiles sobre la ciudad costera de Netanya y de cráteres abiertos en calles residenciales de Tel Aviv constituyen testimonio visual de una guerra que, en su vigésimo quinto día, sigue cobrando un precio humano y material concreto sobre la población civil israelí. Que Irán mantenga la capacidad de alcanzar el corazón urbano de Israel — incluso con un arsenal severamente degradado — subraya la magnitud de la amenaza que la campaña estadounidense-israelí se propuso eliminar y la distancia que aún resta por recorrer.