La tripulación de la misión Artemis II de la NASA inicia hoy, sábado 4 de abril, su cuarto día de vuelo a bordo de la nave Orion —bautizada Integrity por sus propios tripulantes— en un tránsito translunar que constituye la primera vez en más de cincuenta años que seres humanos abandonan la órbita terrestre. Según informó la NASA en su blog oficial de misión, el equipo de tierra del Centro Espacial Johnson, en Houston, despertará a los astronautas a las 11:35 de la mañana hora del Este para dar comienzo a una jornada que incluirá fotografía de cuerpos celestes y pruebas de modos de propulsión del vehículo. La nave, que partió del Centro Espacial Kennedy en Florida a las 6:35 de la tarde del miércoles 1 de abril a bordo del cohete Space Launch System, transporta al comandante Reid Wiseman, al piloto Victor Glover, a la especialista de misión Christina Koch —todos ellos astronautas de la NASA— y al especialista de misión Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.

El hito cardinal de la travesía se consumó el jueves 2 de abril, cuando el motor principal del módulo de servicio europeo de Orion se encendió durante cinco minutos y cincuenta segundos a partir de las 7:49 de la noche hora del Este, según confirmó la NASA, ejecutando con éxito la inyección translunar que sacó a la cápsula de su órbita elíptica alrededor de la Tierra y la colocó en trayectoria directa hacia la Luna. Según reportó NPR, el encendido se produjo cuando la nave sobrevolaba la Tierra a unos 115 millas de altitud. La agencia espacial declaró que, tras la maniobra, los cuatro tripulantes se encuentran en una trayectoria precisa hacia el satélite natural terrestre, lo que marca la primera vez desde el Apollo 17, en diciembre de 1972, que humanos abandonan la órbita de la Tierra.

La magnitud del logro técnico queda subrayada por los datos de ingeniería que la NASA hizo públicos: el motor principal de Orion genera hasta 6.700 libras de empuje; al momento de la inyección, la masa de la nave era de 58.000 libras y consumió aproximadamente 1.000 libras de combustible durante el encendido. Estos números reflejan una ejecución calibrada con exactitud aritmética, resultado de décadas de desarrollo del vehículo Orion y del cohete SLS, una inversión de la república americana en capacidades de exploración profunda que ninguna otra nación puede replicar hoy con un sistema comparable.

Durante el tercer día de vuelo, el viernes 3 de abril, los controladores de vuelo del Centro Espacial Johnson determinaron cancelar la primera corrección de trayectoria prevista porque la nave ya viajaba por la ruta correcta. Howard Hu, director del programa Orion, declaró según reportó ABC News: “Creo que es realmente positivo ver que no necesitamos estas correcciones menores. Demuestra que nuestro rendimiento de navegación y nuestra capacidad de telemetría han sido sobresalientes.” La precisión del encendido translunar fue tal que la corrección programada para las 6:49 de la tarde, que habría durado apenas ocho segundos y modificado la velocidad en 0,7 pies por segundo, resultó innecesaria, según indicó la NASA.

Al despertar el viernes, la tripulación se encontraba a aproximadamente 99.900 millas terrestres de la Tierra y a 161.750 millas de la Luna, según los datos publicados por la NASA en su actualización de vuelo. Space.com confirmó que, hacia las 2:30 de la tarde hora del Este del viernes, Orion se hallaba a unas 100.000 millas de la Tierra y a 150.000 millas de la Luna, superando ya la mitad del tránsito. El comandante Wiseman comentó durante las comunicaciones con Houston: “Es increíble que estemos viendo 105.000 millas y sigue subiendo bastante rápido”, según recogió Space.com en su cobertura en directo.

La jornada del sábado, día de vuelo 4, contempla actividades de particular relevancia operativa. Según informó ABC News citando la conferencia de prensa del viernes, la tripulación realizará un autorretrato de la nave —una imagen con cámara exterior que documentará el estado del vehículo en espacio profundo— y probará diversos modos de vuelo de los propulsores de Orion. Estas pruebas constituyen evaluaciones esenciales de los sistemas que sustentarán futuras misiones tripuladas al satélite terrestre.

La misión avanza hacia su momento culminante: el sobrevuelo lunar previsto para el lunes 6 de abril, cuando los astronautas ejecutarán un período de observación científica de aproximadamente seis horas. Según la NASA, durante ese intervalo el equipo científico en tierra seleccionará elementos geológicos de la superficie lunar visibles desde Orion mientras la nave describe su arco alrededor del satélite. El equipo de ciencia lunar construyó un Plan de Orientación Lunar que incluirá la documentación de cráteres, flujos de lava antiguos y crestas formadas por el desplazamiento de la corteza lunar a lo largo de millones de años, según detalló la NASA. La tripulación observará aproximadamente el veinte por ciento de la cara oculta de la Luna iluminada por el Sol, incluyendo formaciones nunca antes vistas directamente por ojos humanos, como la cuenca Orientale completa, el cráter Pierazzo y el cráter Ohm, según la actualización de la agencia.

Hacia el final de la ventana de observación, los astronautas presenciarán un eclipse solar desde una perspectiva sin precedentes: el Sol quedará oculto detrás de la Luna desde la posición de Orion durante casi una hora, según la NASA. Durante ese eclipse, la tripulación buscará destellos de luz provocados por impactos de meteoroides en la superficie lunar, polvo elevándose sobre el borde del satélite y objetivos de espacio profundo, incluidos planetas. También observarán la corona solar, la atmósfera más externa del Sol, mientras sea visible. El período de pérdida de comunicaciones, cuando la nave pase detrás de la Luna, durará aproximadamente cuarenta minutos, según indicó ABC News.

La cifra que captura la dimensión histórica de Artemis II es la distancia máxima que la nave alcanzará respecto de la Tierra. Según anunció Space.com citando al director de vuelo de ascenso Judd Frieling, Orion llegará a un máximo de 252.757 millas de la Tierra el 6 de abril, superando el récord de 248.655 millas establecido por la tripulación del Apollo 13 en abril de 1970. El Apollo 13 alcanzó esa distancia como consecuencia de una emergencia que obligó a abortar el alunizaje; Artemis II lo hará por diseño, en una trayectoria de retorno libre calculada con medio siglo de avances en ingeniería aeroespacial.

Según reportó NPR, la misión marca además múltiples hitos de representación: Artemis II es la primera vez que una mujer, una persona de color y un ciudadano no estadounidense viajan hacia la Luna. Victor Glover será la primera persona afroamericana en realizar este viaje, Christina Koch la primera mujer, y Jeremy Hansen el primer canadiense en alcanzar el espacio profundo, según el Museo Nacional del Aire y el Espacio. Hansen, novato en vuelos espaciales según informó Al Jazeera —a diferencia de sus tres compañeros, todos veteranos de expediciones a la Estación Espacial Internacional—, declaró tras la inyección translunar: “La humanidad ha demostrado una vez más de lo que somos capaces”, según recogió NPR.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, encuadró la misión en términos estratégicos de largo alcance. Según el comunicado oficial de la agencia, Isaacman declaró que Artemis II “marca nuestro regreso a la Luna, no solo para visitar, sino para eventualmente permanecer en nuestra Base Lunar, y sienta las bases para los próximos grandes saltos por delante.” El administrador asociado Amit Kshatriya advirtió, según el mismo comunicado, que la celebración del lanzamiento no debe ocultar la magnitud del trabajo pendiente: “Los del cohete pueden salir a celebrar, pero los de la nave tienen mucha tarea por delante.”

La trayectoria de retorno libre que sigue Orion —una ruta que utiliza la gravedad lunar para redirigir la nave de regreso a la Tierra sin necesidad de encender motores adicionales— reducirá el riesgo durante el tramo más distante del viaje, según explicó NPR. Al concluir el sobrevuelo, la cápsula pasará varios días en el trayecto de regreso antes de amerizar en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego, California, alrededor del 10 de abril, según la NASA. La reentrada atmosférica se producirá a velocidades cercanas a las 25.000 millas por hora, según reportó NPR, sometiendo el escudo térmico a condiciones extremas que constituyen una de las pruebas más críticas de toda la misión.

Lo que Artemis II demuestra al mundo no es meramente que los Estados Unidos pueden enviar astronautas a la Luna —eso quedó probado en 1969—, sino que la república americana posee la voluntad institucional, la base industrial y la profundidad técnica para sostener un programa de exploración lunar de largo plazo. Es la primera misión tripulada del programa Artemis, y sienta las bases para las siguientes: Artemis III, prevista para 2027, probará el acercamiento orbital con los sistemas de alunizaje, y una misión de descenso a la superficie lunar está proyectada para 2028, según Al Jazeera. En un mundo donde potencias rivales anuncian ambiciones lunares propias, la ejecución precisa de Artemis II —un encendido de motor que no requirió corrección, una trayectoria que supera récords por diseño y no por accidente— constituye la demostración más elocuente de la primacía tecnológica estadounidense en la frontera más exigente de la actividad humana.