A doscientas mil millas de la costa de Florida y acelerando hacia el borde del dominio gravitatorio de la Luna, la cápsula Orion — bautizada Integrity por su tripulación — atraviesa hoy, domingo 5 de abril, el umbral invisible que separa la influencia gravitatoria de la Tierra de la de su satélite natural. Según la NASA, el Día 5 de vuelo marca el momento en que la atracción lunar sobre la nave se vuelve más intensa que la terrestre, adentrando a los cuatro astronautas de la misión Artemis II en espacio propiamente lunar por primera vez desde diciembre de 1972. El Control de Misión en el Centro Espacial Johnson de Houston despertará a la tripulación a mediodía hora del Este para un día repleto de pruebas de trajes espaciales y ajustes finales de trayectoria antes del sobrevuelo previsto para mañana, lunes 6 de abril.

La tripulación — el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense — despegó a las 6:35 p.m. EDT del miércoles 1 de abril desde la Plataforma de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, a bordo del cohete SLS (Space Launch System), según confirmó la NASA en su comunicado oficial de lanzamiento. Es la primera misión tripulada más allá de la órbita baja terrestre desde el Apolo 17, y las cifras que la rodean son, en cada renglón, históricas.

Lo que aguarda mañana constituye, en términos de ingeniería y exploración, la jornada más densa de los diez días de misión. Según la NASA, el período de sobrevuelo lunar se extenderá desde las 2:45 hasta las 9:40 p.m. EDT del 6 de abril, ventana durante la cual las ventanas principales de la cabina de Orion estarán orientadas hacia la superficie selenita y la tripulación se hallará lo suficientemente próxima para realizar observaciones científicas directas. En su punto de máxima aproximación, previsto para las 7:02 p.m. EDT según el blog oficial de la misión, Orion pasará a 4.066 millas de la superficie lunar — una distancia que, a diferencia de las misiones Apolo, que volaron a unas 70 millas de altitud, ofrecerá a los astronautas la visión del disco completo de la Luna, incluidas regiones cercanas a los polos norte y sur.

Minutos después de ese acercamiento máximo, a las 7:05 p.m. EDT, la nave alcanzará su distancia máxima de la Tierra: 252.757 millas, según los cálculos publicados por la NASA tras la inyección translunar completada el 2 de abril. Space.com confirmó esa cifra, que supera en 4.102 millas el récord vigente de 248.655 millas establecido por la tripulación del Apolo 13 en abril de 1970. Aquella marca, nacida de la emergencia más célebre de la era espacial — una explosión de tanque de oxígeno que forzó una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna — será superada deliberadamente por una misión diseñada, desde su concepción, para demostrar que los Estados Unidos pueden enviar tripulaciones humanas a la Luna y traerlas de vuelta con seguridad.

El tránsito por la cara oculta de la Luna impondrá un bloqueo planificado de comunicaciones que, según la NASA, comenzará aproximadamente a las 5:47 p.m. EDT y se prolongará durante 40 minutos, período en el que el cuerpo de la Luna bloqueará las señales de radio entre la Red del Espacio Profundo y la nave. Interrupciones similares ocurrieron durante Artemis I y las misiones Apolo. Una vez que Orion reemerja, la Red del Espacio Profundo reestablecerá contacto con rapidez, según detalló la agencia.

El día de hoy, sin embargo, es de preparación meticulosa. Según reportó Al Jazeera citando el plan de misión de la NASA, los astronautas dedicarán las primeras horas del Día 5 a pruebas exhaustivas de sus trajes de supervivencia — denominados oficialmente Orion Crew Survival System —, incluyendo simulacros de colocación rápida, presurización y acomodación en sus asientos. Space.com señaló que estos trajes anaranjados, diseñados a medida para cada tripulante, pueden sostener la vida de un astronauta durante hasta seis días en caso de despresurización de la cabina. Antes de que concluya la jornada, Orion ejecutará una última corrección menor de trayectoria para alinear su ruta con precisión milimétrica de cara al sobrevuelo.

El día anterior — Día 4, sábado 4 de abril — fue igualmente productivo. El blog oficial de la NASA informó que la tripulación inició la jornada a unas 169.000 millas de la Tierra y a 110.700 millas de la Luna. Las especialistas de misión Koch y Hansen completaron una demostración de pilotaje manual que duró 41 minutos, probando el rendimiento de Orion en dos modos diferentes de propulsores — seis grados de libertad y tres grados de libertad —, según detalló la agencia. Tras la demostración, la tripulación revisó la lista de elementos geológicos que el equipo científico lunar ha solicitado que fotografíen y analicen durante el sobrevuelo de seis horas.

La dimensión científica de la jornada de mañana es notable. Según la NASA, durante el sobrevuelo los astronautas realizarán fotografías de alta resolución y proporcionarán observaciones directas de la superficie lunar, incluidas áreas de la cara oculta que ningún ser humano ha visto jamás con sus propios ojos. Scientific American reportó que, en su punto de mayor aproximación, la Luna aparecerá ante la tripulación del tamaño de un balón de baloncesto sostenido a la distancia del brazo extendido. La iluminación solar parcial de la cara oculta creará sombras que, según la NASA, realzarán el relieve y revelarán profundidad, crestas, pendientes y bordes de cráteres difíciles de detectar bajo iluminación plena. Al final de la ventana de observación, la tripulación presenciará un eclipse solar de aproximadamente una hora de duración, durante el cual el Sol se deslizará detrás de la Luna desde la perspectiva de Orion.

Kelsey Young, responsable de la Dirección de Ciencia y Exploración de la NASA para Artemis II, declaró en una conferencia de prensa el sábado, según reportó Scientific American, que entre los objetivos que más anticipación generan se encuentra la cuenca Orientale, un cráter de impacto tres veces más ancho que el estado de Massachusetts. Los astronautas han pasado meses estudiando fichas de identificación de elementos lunares preparadas por el equipo científico, añadió Young según la misma fuente.

La misión Artemis II porta, además, una carga simbólica que trasciende la ingeniería. Victor Glover es el primer astronauta afroamericano en una misión lunar, según confirmaron múltiples fuentes, entre ellas la Associated Press y NBC News. Christina Koch, que en 2019 estableció el récord del vuelo espacial individual más prolongado por una mujer con 328 días consecutivos en la Estación Espacial Internacional, es la primera mujer en volar en una misión con destino lunar. Jeremy Hansen, coronel de la Real Fuerza Aérea Canadiense, es el primer ciudadano no estadounidense en participar en una misión de estas características — un testimonio de la alianza espacial entre los Estados Unidos y Canadá que la NASA ha calificado de «asociación de larga data en vuelos espaciales tripulados». Para Hansen, Artemis II constituye además su primer vuelo al espacio.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, subrayó la magnitud del riesgo y la ambición antes del lanzamiento. Según NASASpaceflight.com, Isaacman declaró que la tripulación «está emprendiendo la misión de vuelo espacial humano más peligrosa en 53 años», y que una vez comprometidos con la inyección translunar, la opción de «podemos volver a casa en horas» deja de ser aplicable. El administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, declaró el día del lanzamiento que Artemis II «es un vuelo de prueba, y la prueba acaba de comenzar», según el comunicado oficial de la agencia.

La precisión de la trayectoria ha sido, hasta el momento, excepcional. Los controladores de vuelo en el Centro Espacial Johnson de Houston cancelaron la primera corrección de trayectoria prevista para el tránsito de ida, según informó la NASA el Día 3, al determinar que la nave se encontraba ya en la ruta correcta — una señal de la exactitud del encendido de inyección translunar de cinco minutos y 50 segundos completado el jueves 2 de abril a las 7:49 p.m. EDT.

No todo ha sido impecable. Según reportó la Associated Press, el retrete de Orion — denominado informalmente el «loo lunar» — ha funcionado de forma intermitente desde el despegue. Debbie Korth, subdirectora adjunta del programa Orion de la NASA, reconoció que los astronautas también han reportado un olor proveniente del baño, según la AP. El Control de Misión ha instruido a la tripulación a utilizar bolsas de recogida de orina de respaldo mientras se resuelve el problema. John Honeycutt, presidente del equipo de gestión de la misión, señaló que aunque el sistema «se encuentra en buen estado ahora», desearía que funcionase al cien por ciento, según la misma fuente.

Más allá de las incomodidades de la fontanería espacial, la nave y sus ocupantes avanzan con la cadencia de una misión en pleno rendimiento. El amerizaje está previsto para el viernes 10 de abril a las 8:06 p.m. EDT en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego, donde buques de la Armada de los Estados Unidos aguardarán para recuperar a la tripulación y la cápsula, según la NASA y NBC San Diego.

Artemis II no es una misión de aterrizaje lunar. Es, en su diseño y en su propósito, algo quizá más fundamental: la demostración de que los sistemas de soporte vital, propulsión, navegación y comunicaciones de Orion pueden sostener a una tripulación humana en el espacio profundo y devolverla sana a la Tierra. CBS News informó que la misión es considerada por la NASA como una precursora que allana el camino para uno y posiblemente dos alaterrizajes cerca del polo sur lunar en 2028. La siguiente misión, Artemis III, está prevista para 2027 y probará las capacidades de encuentro y acoplamiento con los módulos de aterrizaje lunar que construyen SpaceX y Blue Origin, según CBS News.

Hoy, mientras la cápsula Integrity cruza en silencio el umbral gravitatorio que separa la soberanía de la Tierra de la de su satélite, cuatro seres humanos — tres estadounidenses y un canadiense — se hallan más lejos de casa que ningún otro ser humano vivo, y mañana lo estarán más que ningún ser humano en la historia. Es una distancia que se mide en millas, pero cuyo significado se mide en décadas de inversión, ingeniería y voluntad nacional. La república que construyó el cohete Saturno V no ha olvidado el camino a la Luna. Ha vuelto a elegirlo.